Blur Fashion Boutique no llegó con un problema de publicidad. Llegó con la sensación de que algo no cuadraba: vendían, la tienda tenía movimiento, pero el dinero no se reflejaba en donde debía. La inversión en anuncios subía y nadie podía decir con certeza qué había traído cada peso.
Antes de tocar una sola campaña, nos metimos en el modelo de negocio. Qué venden, por qué lo venden a ese precio, a quién se lo venden, qué han medido y qué aprendieron. Esa conversación —incómoda, larga y sin herramientas de por medio— es donde apareció el verdadero problema.
El enfoque con el que arranca todo proyecto de GROVA
El precio antes que el anuncio
El margen no daba para sostener el nivel de inversión publicitaria que traían. No era un problema de creatividad ni de segmentación: era que la estructura de precios no aguantaba ese gasto. Ajustamos pricing y definimos qué producto tenía sentido empujar y cuál no.
Recién entonces tocamos las campañas. Con una estructura de precios que sí sostenía la inversión, la publicidad dejó de ser un gasto a ciegas y se volvió una decisión con números detrás.
Medir hasta el mostrador
Instalamos el tracking completo: del clic en el anuncio hasta la venta atribuida. Por primera vez se podía responder qué campaña trajo qué venta — que es la pregunta que casi nadie en el mercado local puede contestar de verdad.
Con esa visibilidad, bajar la inversión dejó de dar miedo. Se recortó lo que no vendía y se sostuvo lo que sí. El resultado no fue gastar más y vender más: fue gastar menos de la mitad y duplicar las ventas atribuidas.
+100%
ventas atribuidas a campañas
−55%
inversión publicitaria mensual
2
procesos automatizados
Lo que quedó operando
Además de la estrategia y las campañas, se instaló la estructura que le faltaba al negocio: sistema de gestión, CRM y punto de venta. Antes cada cosa vivía en un lugar distinto y nadie tenía la foto completa.
Y quedó una automatización que el equipo usa todos los días: la generación del catálogo digital. Lo que antes ocupaba una tarde entera hoy toma cinco minutos. Nada de eso era el objetivo inicial; salió del diagnóstico.
Hoy está en desarrollo el sitio nuevo, y el agente de atención viene después. En ese orden, no al revés.
Ese es el patrón. El agente IA, la campaña o la automatización no son el punto de partida — son la consecuencia de haber entendido primero cómo gana dinero el negocio.