Boutiques, tiendas de bienestar y ecommerce. La inversión en anuncios sube, las ventas se mueven, y nadie puede decir con certeza qué trajo cada peso.
Qué hace el sistema
No empezamos por los anuncios. Empezamos por si el margen aguanta lo que estás gastando en ellos.
Si el margen no sostiene la pauta, ninguna campaña lo va a arreglar. Ahí empieza el trabajo.
La duda de las once de la noche se contesta y se convierte en apartado o compra.
Responde tallas, colores y existencias con la información real de la tienda, no con lo que se imagina.
Ofrece el complemento que corresponde a lo que el cliente ya está comprando.
Retoma al que dejó la compra a medias, con el producto que había elegido.
Cada venta sabe de qué anuncio vino, aunque se haya cerrado en la tienda física.
El recorrido completo
ETAPA 01
Sale etiquetado: qué campaña, qué pieza, a qué público. Todo lo que venga después se puede rastrear hasta aquí.
ETAPA 02
Talla, color, existencia, cómo le queda. El agente contesta con el catálogo real y no deja enfriar la intención.
ETAPA 03
Aparta en sucursal o manda el link de pago. La venta se cierra dentro de la conversación, no en otra app.
ETAPA 04
Ofrece lo que combina con lo que acaba de comprar, cuando todavía está en la conversación.
ETAPA 05
Cuando llega temporada nueva o baja lo que vio, el agente la retoma. La segunda compra ya no cuesta publicidad.
El respaldo
No fue una campaña más creativa. Fue arreglar el precio antes de invertir, y después medir hasta el mostrador.
El margen no sostenía la inversión que traían. Eso se corrigió antes de tocar campañas.
Del clic a la venta atribuida. Por primera vez se pudo saber qué campaña trajo qué.
Se cortó lo que no vendía. Menos de la mitad de inversión, el doble de ventas atribuidas.
Primero vemos si el precio aguanta lo que estás gastando en anuncios. Si el problema es el margen, no te vendemos campañas.